clausulas abusivas bancarias

Las cláusulas bancarias abusivas de 2019… y su proyección en 2020

Cerramos 2019 y uno de los temas más recurrentes en el sector jurídico han sido las cláusulas bancarias abusivas. Desde que la crisis estaba en su punto más álgido la práctica bancaria ha estado asumiendo compromisos de transparencia. Pero todavía existen muchos afectados por las cláusulas abusivas que se les impusieron durante la crisis, y no dejan de aparecen nuevas condiciones de dudosa legalidad.

¿Quieres saber cuáles han sido las principales cláusulas bancarias abusivas desde 2019? ¿Temes haber sido víctima de alguna de ellas? ¿Estás pensando en firmar una hipoteca en 2020 y quieres saber qué te encontrarás? ¿Quieres saber cómo reclamar porque has sido víctima de las malas prácticas bancarias?

Nuestro artículo de hoy resolverá todas estas dudas. ¡Desde las cláusulas abusivas más frecuentes hasta cómo tramitar reclamaciones de IRPH en hipotecas!

Resumen de las principales cláusulas abusivas bancarias

La abusividad de una cláusula puede tener numerosos orígenes. En general nos referimos a aquellas cláusulas generales que no han sido negociadas y perjudican al consumidor. Sin embargo, esta noción está íntimamente relacionada con el Derecho de Consumidores, dejando fuera de su campo de protección a los empresarios.

Pero existen otros supuestos que permiten impugnar las cláusulas abusivas y sí pueden amparar a profesionales. Se trata, por ejemplo, de aquellas que atentan contra el ordenamiento jurídico.

Por último, la abusividad de la cláusula puede venir determinada por el modo en que se ha introducido en el contrato. Se trata de supuestos donde la abusividad no reside en la propia redacción de la cláusula, sino en la forma de comercializar el producto.

Sabiendo que existen diferentes tipos de nulidad, entremos a analizar las cláusulas abusivas bancarias más frecuentes, empezando por el sector hipotecario.

Cláusula suelo

La cláusula suelo determina un tipo mínimo a la movilidad de los intereses variables de la hipoteca. A la hora de determinar el precio de una hipoteca a interés variable debemos utilizar un índice. Por ejemplo, el más frecuente es el Euribor.

De este modo, cuando el Euribor varíe también lo harán nuestros intereses. Esto implica que, dependiendo de la marcha del mercado, el precio de la hipoteca subirá o bajará.

Las cláusulas suelo establecen un interés mínimo más allá del cual no pueden bajar los intereses. Se trata de una cláusula perniciosa porque:

  1. Introduce una desigualdad en el negocio. Es decir, aunque los intereses puedan subir (generalmente) sin límite, no podrán bajar más allá del tipo pactado. De modo que el banco siempre se garantiza unos ingresos, mientras que el consumidor no puede beneficiarse de la bajada del índice de referencia.
  2. Lo que es particularmente grave en un escenario como el actual, donde el Euribor ha bajado a tipos negativos y los consumidores siguen pagando los intereses determinados por la cláusula suelo.

Esta cláusula fue declarada nula por el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su Sentencia del 21 de diciembre de 2016.

Cláusula de gastos

La cláusula de gastos repercute sobre el prestatario todos los gastos derivados de la hipoteca. Mientras algunos de ellos le corresponden, otros deberían ser pagados por el prestamista o a medias.

Por ejemplo, algunas cláusulas de gastos determinan que el cliente debe hacerse cargo de todos los gastos procesales de eventuales reclamaciones. Lo cual atenta contra el reparto de costas que hace la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Otras pretenden que el consumidor se haga cargo incluso de los costes de correspondencia, sin hacer mención a la cuantía de estos o la forma de determinarlos.

Pero el elemento más conflictivo ha sido el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. El Tribunal Supremo determinó en su Sentencia n.º 49/2019 que finalmente sería el prestatario quien se haría cargo de este impuesto.

Sin embargo, nada impide reclamar la devolución total o parcial de otros gastos, como los notariales o registrales y las comisiones de apertura u otras.

Cláusula multidivisa.

La cláusula multidivisa permite al consumidor solicitar una hipoteca en moneda diferente al euro. Las más empleadas fueron el franco suizo y el yen japonés. Además, a lo largo de la vida de la hipoteca permite al cliente cambiar la divisa de referencia.

Como se comprenderá, se trata de una operación financieramente compleja. Sin embargo tuvo cierto éxito porque los bancos la ofrecieron como un producto estable y rentable.

Esta forma de comercialización es abusiva, ya que la mayoría de los clientes que contrataron estos productos no saben cuáles son exactamente sus efectos económicos y jurídicos.

Por tanto, ha sido declarada nula en muchas ocasiones, lo que permite al afectado impugnar la cláusula y exigir una devolución de su dinero.

Cláusula de IRPH

La cláusula de IRPH determina que el tipo de interés al que se vincula la parte variable es el IRPH (Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios). Como hemos visto, en España se suele utilizar la referencia al Euribor.

Sin embargo, los bancos consiguieron colocar muchos préstamos hipotecarios con cláusula IRPH. De nuevo, lo hicieron sin explicar al prestatario cómo se calculaba este índice, o las consecuencias que podía tener sobre el precio de su préstamo.

En este caso nos encontramos ante una cláusula legal. Pero no por ello el banco queda dispensado de sus obligaciones de transparencia e información.

De modo que siempre que se comercializara abusivamente, la cláusula de IRPH puede ser impugnada, aunque los efectos de la reclamación están a la espera del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la materia.

Cláusula de vencimiento anticipado

La cláusula de vencimiento anticipado permite al banco resolver el contrato cuando el prestatario no paga una o varias cuotas. En tal caso puede exigir la devolución de todo el importe que quede por amortizar.

Evidentemente, cuando un cliente no puede hacerse cargo de una o varias cuotas tampoco va a poder devolver la totalidad del préstamo. Esto permite al banco iniciar una ejecución hipotecaria y quedarse con la casa hipotecada. Además, salvo que el consumidor se acoja a la Ley de Segunda Oportunidad o consiga negociar una dación en pago, la deuda restante seguirá siendo exigible.

Generalmente, nuestros tribunales permiten oponerse a este tipo de ejecuciones hipotecarias, siempre que vengan derivadas de la cláusula de vencimiento anticipado.

Las tarjetas revolving

La última práctica bancaria abusiva está teniendo lugar con las tarjetas revolving. El banco las ofrece como tarjetas de crédito que permiten aplazar los pagos.

Pero en realidad se trata de créditos preconcedidos, cuyos elevados intereses y compleja regulación puede hacer que el cliente quede atrapado en una espiral de deuda. La situación es tan grave que en algunos casos la deuda se hace literalmente impagable, y solo se puede salir de ella mediante la reclamación judicial.

Cómo reclamar las cláusulas abusivas

Cuando una cláusula es declarada nula por abusiva no existe un plazo para reclamar. De modo que, incluso si ya has amortizado tu hipoteca, podrás impugnarla y recuperar tu dinero.

Para ello se debe iniciar un procedimiento extrajudicial, que se tramita a través del Servicio de Atención al Cliente del banco y puede terminar en el Banco de España. En ocasiones se producen negociaciones, que deben ser atendidas con asistencia letrada para evitar que el banco coloque un pacto perjudicial para el cliente.

Si no se resuelve el asunto se tendrá que presentar una demanda. Lo mejor es hacerlo de la mano de un abogado especializado en Derecho Bancario.

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