¿Cómo puede un abogado laboral ayudarte en casos de despidos?

Un buen laboralista puede ser tu mejor aliado en este momento de crisis. No solo se ha incrementado el número de despidos, sino que todavía no sabemos si se respetará la recuperación de empleo tras el ERTE o las empresas aprovecharán para deshacerse definitivamente de sus trabajadores.

En cualquier caso, siempre que tu contrato de trabajo peligre deberías contactar con un despacho de abogados. No hay que esperar al momento en que se ha producido el despido, ya que la jurisdicción social tiene unos plazos muy breves y podrías perder la oportunidad de reclamar tu despido.

A esta clase de asesoría se la suele conocer como “abogacía preventiva”, ya que su objetivo es evitar que se produzca el conflicto jurídico. Se trata de una metodología perfectamente compatible con la “abogacía reactiva”, y a continuación te explicamos por qué los abogados laboralistas combinan ambos métodos.

La abogacía preventiva

Aunque muchas personas piensan en contratar a un abogado cuando ya están en problemas, lo cierto es que la mayoría de situaciones se gestionarían mejor si se abordaran en un momento previo.

Por ejemplo, antes de que se produzca un despido puede haber indicadores que nos adviertan de una situación tensa. Tal vez la empresa haya empezado a retrasarse en sus pagos, o puede que el empresario haya empezado a hacerte ghosting o esté barajando la suspensión de tu contrato o la movilidad de tu puesto de trabajo.

Si contratas a tu abogado laboralista desde este preciso instante, este podrá estar alerta para actuar cuando sea necesario. Además, podrá iniciar comunicaciones con la empresa, lo que suele tener efectos disuasorios.

La abogacía reactiva

Pese a las ventajas de la abogacía preventiva, lo cierto es que la mayoría de las personas solo acude al abogado para interponer una demanda o defenderse de ella. En el caso de los despidos, la legislación social nos otorga un plazo de tan solo 10 días para presentar nuestra demanda.

Además, antes de acudir a los tribunales hay que presentar una papeleta de conciliación. Esta se tramita ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) y detiene el transcurso del plazo.

Por tanto, si no te decides a iniciar las actuaciones legales rápidamente podría pasar el plazo para impugnar tu despido. En este caso perderás los derechos que pudieras tener, como:

  • El reingreso en la empresa.
  • O el cobro de:
    • Indemnización por despido improcedente.
    • Salarios de tramitación.
    • Indemnización por daños y perjuicios o vulneración de derechos fundamentales.

Por supuesto, es posible que para reivindicar estos derechos no te quede más opción que acudir a los tribunales. De modo que deberías buscar un laboralista que combinara ambos perfiles para defender tu caso.

Qué define al buen laboralista

En definitiva, un buen laboralista es aquel que tiene la capacidad de evitar un conflicto, pero también la de reaccionar a tiempo y de forma efectiva. En este sentido es fundamental que tu abogado tenga experiencia.

Cuando un letrado ha ganado varios casos del mismo tipo es más fácil que vuelva a tener éxito ante los tribunales. Además conocerá perfectamente el procedimiento, por lo que agilizará los trámites y sabrá informarte a tiempo y correctamente del estado de tu asunto.

Otro de los factores capitales a nivel de experiencia es la especialización. En el Derecho Laboral tienen mucho peso la jurisprudencia, los usos laborales, el contrato de trabajo, los laudos arbitrales… Se trata, por tanto, de un orden jurisdiccional con fuentes diversas, donde es necesario mantenerse al día y conocer la última doctrina.

Por último, es importante que te ofrezcan una primera consulta gratuita, como hacen en este despacho de abogados laborales de Barcelona. De este modo podrás establecer un primer contacto, saber cuánto te van a costar los servicios jurídicos y evaluar tus expectativas de éxito.

En resumen, un buen laboralista debe ser versátil, tener experiencia, estar especializado y ofrecer una comunicación sincera y transparente. Gracias a estas cualidades incrementará tus posibilidades de éxito y te mantendrá al tanto del proceso, evitando la tensión asociada a un proceso judicial y aportando realismo al tránsito.