La externalización de servicios jurídicos (I)

El outsourcing de servicios jurídicos es una herramienta básica para la especialización del trabajo. Gracias al mismo, las empresas pueden centrarse en las funciones que están capacitadas para resolver más eficientemente. También en nuestro sector, la externalización de servicios jurídicos presenta un amplio catálogo de ventajas, que todo titular de un despacho de abogados debe considerar.

La externalización de servicios jurídicos en los países anglosajones

Desde hace unos ocho años, viene hablándose del impacto del Legal Process Outsourcing (LPO) en múltiples plataformas especializadas en el sector jurídico. El LPO no es más que la externalización de servicios jurídicos. Se trata de explotar las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen a las empresas y despachos del sector jurídico.

Los despachos especializados en derecho internacional y propiedad industrial e intelectual fueron los primeros en aprovechar estos servicios. La ventaja competitiva reside en contratar a profesionales especialistas en países donde su trabajo resulte más económico. Es decir, que estos despachos pudieron deslocalizar sus servicios para beneficiarse de las técnicas de offshoring.

Destacó en este sentido la India, donde comprar mano de obra es comparativamente muy económico. Además, su pasado como colonia le ha conferido familiaridad con la lengua inglesa y con las instituciones del common law. Del mismo modo que ocurre en otros sectores, como la programación, la traducción y el diseño gráfico, numerosas empresas inglesas y estadounidenses descentralizaron sus servicios jurídicos.

Outsourcing de servicios jurídicos en la Europa continental

Entre los ordenamientos codificados, no aparece un nicho tan favorable como la India para los países del common law. Sin embargo, la externalización sigue presentando ventajas competitivas, ya que al delegar determinadas funciones jurídicas en centros de trabajo especializados, el centro matriz puede beneficiarse de un servicio técnicamente superior y, generalmente, de prestación más rápida.

En esta línea, muchos despachos altamente competitivos optaron por dos vías principales, que no dejan de ser meras representaciones del clásico principio de especialización del trabajo:

  1. Especializar profesionales dentro de sus plantillas de personal para encargarse de determinado tipo de tareas. Es el caso de los paralegal, que realizan tareas de gestión, administración, organización y comunicación vitales para el despacho. Sin embargo, al encargarse estos profesionales, no debe ocuparse de tales tareas un Abogado oficial, con el ahorro que ello representa.
  2. Contratar a profesionales externos especializados. El outsourcing siempre ha ofrecido las ventajas de la especialización de funciones. Pero además libera a la empresa matriz de tener que especializar y formar a su propia plantilla. Por supuesto, no todo son ventajas, ya que dependiendo del tamaño de la empresa, podría resultar más rentable disponer de departamentos especializados. Pero, desde luego, el outsourcing de funciones jurídicas es la única opción para los despachos de Abogados modestos.

Las nuevas tendencias de la abogacía

Como cualquier otra profesión, era de esperar que la Abogacía adoptara elementos de especialización, descentralización y colaboración. Ya no se trata tan solo de adoptar estrategias de offshoring, sino de crear verdaderas redes de colaboración, en las que cada empresa y profesional aporten al resto aquello que mejor saben hacer.

No hay más que ver las advertencias que la Unión Europea ha reiterado hacia nuestra forma de organizar la profesión, y los sucesivos pronunciamientos que sobre las mismas ha manifestado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El Ministerio de Justicia solicitó a la CNMC que emitiera un informe sobre el Anteproyecto de Ley de reforma de las condiciones de acceso y ejercicio de las profesiones de abogado y procurador de los tribunales.

El informe puede consultarse aquí, aunque si lo prefiere, puede consultar un extracto en nuestro blog. Básicamente, se puso de relieve la reticencia del mercado europeo al establecimiento de barreras para acceder a las profesiones de Abogados y Procuradores de los tribunales. Por ello, la CNMC consideró insuficientes las propuestas de reforma sobre las que consultó el Ministerio.

Es de esperar, por tanto, que en un futuro cercano se abandonen determinados dejes gremialistas del sector jurídico. A fin de cuentas, la tendencia liberal no puede sino facilitar el acceso a la profesión, como ocurre en otros Estados.

Por otro lado, cada vez cobra más fuerza el llamado “despacho digital”, que fuerza a los profesionales del derecho a asumir competencias en materias diversas, y separadas del campo de habilidades tradicional del jurista. Este fenómeno hace necesario que no sólo se externalicen servicios legales, sino también otras tareas de gestión ordinaria, para mejorar la eficiencia del despacho.

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 ¿Qué funciones jurídicas pueden externalizarse?

La externalización de las funciones jurídicas sólo viene limitada por las necesidades e imaginación del cliente. Los ejemplos más típicos son:

  • Redacción de contratos y otros documentos privados.
  • Redacción y preparación de demandas y recursos, así como otros documentos procesales.
  • Revisión de los anteriores.
  • Gestión documental y de bases de datos.
  • Investigación jurisprudencial.
  • Preparación de instructas y otros auxilios procesales.
  • Comunicación con los clientes, peritos, procuradores y otros intervinientes en los procesos.
  • Servicios de interpretación y traducción.

Conclusión

En definitiva, la externalización de servicios jurídicos va a resultar necesaria para cualquier profesional del Derecho. Principalmente, porque ya es imposible estar al día en cada uno de los campos que requiere un despacho de abogados para ser realmente competitivo.

Por tanto, toca dejar en manos de profesionales los servicios perimetrales, y centrarse en realizar las tareas más específicas. A fin de cuentas, parece mentira que esto cueste tanto de entender en un sector como el nuestro.

Es difícil encontrar abogados generalistas, y muchas veces estos profesionales generan una amplia desconfianza. Todos sabemos que lo mejor para garantizar el éxito en sede judicial es especializarse en una materia. Y sin embargo, todavía son legión los Abogados que se ahogan en faenas de gestión, que se saturan con entregas de encargos menores y que maltratan su imagen en la red y su marketing digital.

Adrián Garzón Ximénez

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