¿Qué es el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA)?

¿Qué es el IVA? I.V.A. son las siglas para Impuesto sobre el Valor Añadido, que es el principal tributo que grava el consumo. Este impuesto indirecto también grava las transacciones intracomunitarias y las importaciones de bienes.

Junto al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y al Impuesto de Sociedades (IS) configura la base del régimen tributario español.


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  1. Características del IVA
  2. ¿Qué grava el IVA?
  3. Formas de relacionarse con el impuesto.

1. Características del IVA

El IVA se regula en la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (LIVA). Esta Ley define el impuesto como indirecto y territorial.

En este sentido, cabe considerar que al IVA le resultan de aplicación los Tratados y Convenios Internacionales, así como el Derecho Europeo. Y a nivel interno, se aplican también las particularidades del Concierto y el Convenio Económico de los Territorios Históricos del País Vasco y de la Comunidad Foral de Navarra.

El IVA es un impuesto proporcional

Se llama proporcional a aquél impuesto cuya tasa impositiva no varía en función de la base imponible o las circunstancias del sujeto obligado. Es decir, que sea cual sea la cuantía la que se establece el impuesto, siempre se pagará el mismo porcentaje.

Este tipo de impuestos son favorables a los principios de equidad, ya que todos los obligados tributarios pagan en la misma proporción. Sin embargo, no sirven a efectos de redistribución de la renta, pues no existen colectivos bonificados o penalizados. Para este objetivo, son más útiles los impuestos progresivos.

El IVA es un impuesto indirecto

El Impuesto sobre el Valor añadido grava una manifestación indirecta de la capacidad económica: el consumo.

Además, su recaudación es indirecta porque no la realiza el Estado sino un ente privado. Generalmente, el propio vendedor o distribuidor.

Lo habitual en este tipo de gravámenes es aplicar el tipo impositivo al precio final de venta. De este modo, es el consumidor final quien se hace cargo del impuesto, encareciéndose el bien o servicio.

Como el que cobra el impuesto es quien lo ha comercializado, posteriormente se convierte en obligado a ingresarlo a la Hacienda Pública. Esta operación se realiza por medio de la regularización, que explicamos más adelante.

Supuestamente esta forma de configurar el impuesto facilita la recaudación y hace menos perceptible la presión fiscal, ya que el obligado (consumidor final) va abonando el tributo en pequeños pagos, sin mediar una declaración final.

2. ¿Qué grava el IVA?

Todos los impuestos deben gravar manifestaciones de la capacidad económica, ex art 31.1 CE:

Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

En el caso del IVA, las operaciones sometidas al tributo son:

  • Entrega de bienes.
  • Prestación de servicios.
  • Transmisiones intracomunitarias.
  • Importaciones de bienes.

Cuando se produzca una entrega de bienes o prestación de servicios gravado por el impuesto, habrá que pagar el IVA. A este pago se le denomina IVA devengado. Para poderse devengar el IVA, es necesaria la concurrencia de otras características.

Que la actividad no esté exenta ni «no sujeta»

La exención o la no sujeción al impuesto son técnicas que puede emplear Hacienda para bonificar determinadas actividades. Estas herramientas tributarias deben establecerse por Ley, como estipula el art. 133.3 CE:

Todo beneficio fiscal que afecte a los tributos del Estado deberá establecerse en virtud de ley.

Generalmente, las exenciones y no sujeciones se dan en aquellas operaciones que están gravadas por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITPAJD). De este modo, se evita gravar dos veces la misma operación por conceptos prácticamente idénticos.

Por tanto, las operaciones sujetas al ITPAJD como Transmisiones Patrimoniales Onerosas no devengan el IVA. Como ejemplos, están las transmisiones de derechos reales sobre bienes inmuebles o sobre bienes inmateriales.

Que la operación se realice en la Península o las Islas Baleares

Quedan excluidos de la aplicación del impuesto tanto las Islas Canarias como Ceuta y Melilla. En un aspecto extenso, se consideran incluidos en este territorio:

  • El mar territorial hasta una distancia de 12 millas náuticas.
  • Las islas adyacentes.
  • El espacio aéreo sobre uno y otras.

Que la operación se realice efectivamente

O que así se considere. Salvo cuando se aplica el criterio de caja, el IVA se devenga en el momento de realizarse la operación gravada.

3. Formas de relacionarse con el impuesto

A la hora de relacionarse con el impuesto, hay dos figuras diferenciadas:

  • El consumidor final o destinatario de los bienes y servicios. Es el sujeto pasivo del impuesto, de modo que su relación con el mismo se limita a una obligación: pagarlo.
  • El empresario o profesional, productor, comercializador o distribuidor de bienes o prestador de servicios. En su vida privada actuará como consumidor final, de modo que se limitará a pagar el IVA que le corresponda. Sin embargo, en el ámbito de su actividad, su relación con el impuesto será más compleja:
    • Cada vez que compre bienes o adquiera servicios necesarios para su actividad, pagará el IVA de los mismos. Como no le corresponde pagar este IVA, se dice que lo soporta, y tiene derecho a desgravárselo.
    • Cada vez que comercialice bienes o preste servicios, cobrará el IVA de los mismos. Como recauda en nombre de hacienda, se dice que lo repercute, y está obligado a ingresarlo al Tesoro.
    • Para permitir el seguimiento de estos derechos y obligaciones, mensual o trimestralmente se producen declaraciones-liquidaciones. En ellas, el empresario o profesional notifica a Hacienda el balance entre lo soportado y lo repercutido, y se declara deudor o acreedor de la misma.

Aunque el sujeto pasivo del IVA es el consumidor final, los empresarios y profesionales que integran la cadena de producción lo ingresan al Tesoro al pasar cada eslabón.

Explicamos estos conceptos con más amplitud.

Qué es repercutir el IVA (o el IVA repercutido)

Como hemos dicho, el empresario o profesional es quien recauda el impuesto a sus consumidores o clientes. A esta recaudación se le conoce como «repercusión». Por tanto, repercutir el IVA significa cobrar al adquiriente la cuota del IVA correspondiente.

Tras repercutir el IVA, al empresario recaudador le toca ingresarlo en el Tesoro público. El seguimiento de esta operación se realiza mediante las declaraciones trimestrales y el resumen anual.

Qué es soportar el IVA (o el IVA soportado)

Todo comprador o importador está obligado a soportar el IVA. Dicho de otro modo: a pagarlo. El IVA soportado es el IVA que el comprador o importador ha pagado, al haberse devengado por su compra o importación.

En el caso de que el comprador sea el destinatario final del bien o servicio, su relación con el tributo se limitará a abonarlo al vendedor. Pero cabe la opción de que el comprador no sea el destinatario final. Es el caso de los empresarios y profesionales que compran bienes o contratan servicios para desarrollar su actividad.

Qué es deducir el IVA (o el IVA deducido)

En estos casos, en los que el empresario o profesional sigue «añadiendo valor» a la cadena, tal empresario o profesional tiene derecho a deducirse el IVA soportado. Es decir, como ha pagado un IVA que no le corresponde (por no ser consumidor final), cuando llegue el momento de hacer las cuentas con Hacienda se descontará esa cuantía de lo que le corresponda ingrasar.

Qué es liquidar el IVA

Este «hacer las cuentas» se denomina liquidación. Liquidar no es más que calcular el importe de un valor. En este caso, lo que hace el obligado tributario es calcular el IVA que le toca pagar.

¿Cómo liquida el obligado tributario su IVA?

Cuando el obligado tributario es un consumidor final, la liquidación no presenta mayor problema, ya que como sujeto pasivo del impuesto, habrá abonado ya el IVA correspondiente a sus adquisiciones.

Sin embargo, cuando el obligado tributario es un empresario o un profesional, la cosa cambia. A fin de cuentas, ha repercutido y soportado el impuesto en cada una de sus operaciones. Por eso, a la hora de liquidar, se realizará una operación, en principio sencilla.

  • Todos los pagos que ha realizado en concepto de IVA representan el IVA soportado. De esta suma, le corresponde hacerse cargo de todo el IVA soportado en concepto de destinatario final del bien o servicio. Sin embargo, el IVA que haya soportado sobre los bienes o servicios necesarios para desarrollar su actividad no le corresponde pagarlo y por tanto es deducible. De modo que en la liquidación procederá a descontarlo.
  • Por otro lado, todos los cobros que haya realizado en concepto de IVA representan el IVA repercutido. Este dinero no es suyo, sino del erario público. Él se limita a cumplir su obligación de colaboración como recaudador. Por eso, debe ingresarlo al Tesoro.

En consecuencia, la liquidación del empresario corresponde a la diferencia entre el IVA repercutido y el IVA soportado. Esta cantidad puede ser positiva o negativa.

  • Si es positiva significará que ha repercutido más IVA del que ha soportado, y por tanto tendrá que ingresar esa cantidad en las cuentas de la AEAT.
  • Si es negativa, significará que ha soportado más IVA del que ha repercutido, y por tanto será el Tesoro quien le deberá esa cantidad de dinero.

Regularización del IVA

En general, el IVA se liquida trimestralmente. Cuando el resultado sea a ingresar, el empresario o profesional abonará la cuantía correspondiente a Hacienda. Pero cuando toque a devolver, el resultado se compensará en las declaraciones siguientes.

Sólo en el caso de que en la última declaración el resultado sea negativo, podrá el empresario optar por que se le devuelva el mismo, o por seguir aplicando las compensaciones.

Adrián Garzón Ximénez

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Qué es el IVA. Referencias

  • En la página de la AEAT hay más información de interés sobre el Impuesto sobre el Valor Añadido.
  • En este enlace puede consultar la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido.
  • Y en este enlace puede consultar el RD 1624/1992, de 29 de diciembre, del Reglamento del IVA.

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Aviso: esta publicación se revisó por última vez el 04/06/2018

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