El decreto de igualdad laboral ya está en marcha para las pymes

Hablamos del Real Decreto-ley 6/2019, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación. Una de las medidas más interesantes propuestas en esta norma es la reducción de la plantilla requerida para que la empresa esté obligada a implementar un plan de igualdad.

Los planes de igualdad, hasta la aprobación del RD-Ley 6/2019, solo resultaban obligatorios para las empresas con una plantilla superior a 250 trabajadores. Pero esta norma introduce una reducción de tal cifra a 50 trabajadores. Para que los empresarios tengan tiempo de adaptar sus organizaciones, esta reducción se hace de forma progresiva.

Y, ¿qué implica esta reducción progresiva? Básicamente que a partir del 7 de marzo las empresas que cuenten con una plantilla de entre 151 y 250 personas trabajadoras ya deberán contar con su plan de igualdad.

Como ocurrió con el Reglamento General de Protección de Datos o el registro de jornada, es de esperar que muchas empresas se queden rezagadas. Pero, ¿cuáles son las consecuencias de no cumplir con la nueva norma? Y más importante, ¿Cómo se implanta un plan de igualdad y cuáles son sus ventajas?

La implantación obligatoria de los planes de igualdad

Cuando las empresas no implanten planes de igualdad estando obligadas a ello podrán afrontar multas de hasta 187.515 euros. Además, pueden ser sancionadas con la prohibición del acceso a la contratación pública.

Aunque en marzo de 2020 estos planes serán obligatorios para las empresas de entre 151 y 250 trabajadores, este umbral bajará a 101 trabajadores en 2021 y 50 en 2022. Por tanto, esta medida refleja la firme voluntad del ejecutivo por introducir medidas de igualdad efectiva no solo en las grandes empresas sino también en las pymes.

Pero los empresarios no deberían visualizar la implantación de los planes de igualdad como una nueva obligación. Y es que está demostrado que los instrumentos que garantizan la igualdad de oportunidades y de participación representan importantes mejoras para la empresa.

Las ventajas de los planes de igualdad

Algunas de las principales ventajas de la implantación de planes de igualdad son:

  • Una mejor asignación de recursos.
  • Más facilidad para captar y retener el talento.
  • Mejora del ambiente laboral.
  • Menor litigiosidad en la empresa.
  • Mejor imagen corporativa.
  • Optimización de los campos de desarrollo, innovación, creatividad y toma de decisiones.
  • Facilitación de la adjudicación de contratos públicos y obtención de ayudas y subvenciones.

De modo que el empresario no debe ver un plan de igualdad solo como una obligación legal o como una cuestión de justicia social. Las ventajas aparejadas a estos instrumentos los convierten en una herramienta idónea para optimizar la operativa de cualquier compañía.

Por eso muchas empresas, incluso sin estar obligadas por su tamaño a implementar estos planes, contratan a abogados especialistas en planes de igualdad para diseñar instrumentos a medida. Pero, ¿cómo funcionan estos instrumentos?

Cómo funciona el plan de igualdad

El plan de igualdad es una herramienta para garantizar la igualdad de trato y oportunidades en el ámbito laboral. Con el fin de que las medidas propuestas no queden en una mera declaración de intenciones, estas se recogen en el plan de igualdad.

El primer paso en su elaboración es realizar un diagnóstico de situación. Este se elabora con la colaboración de la plantilla y la representación legal de las personas trabajadoras.

En segundo lugar se detallan las medidas orientadas a alcanzar la igualdad de trato y oportunidades. Es importante fijarse como objetivo la completa eliminación de la discriminación por razón de sexo, a todos sus niveles.

Tales medidas deben ir asociadas a una estrategia evaluable, para poder controlar el cumplimiento del plan y optimizarlo en sucesivas revisiones. Además, deberán estudiarse necesariamente los siguientes campos:

  • Selección.
  • Contratación.
  • Formación.
  • Clasificación y promoción profesional.
  • Condiciones laborales.
  • Ejercicio corresponsable de los derechos de la vida personal, familiarm y laboral.
  • Infrarrepresentación femenina.
  • Prevención del acoso sexual y por razón de sexo.

Elaborada la estrategia, deberá implementarse conforme a principios de transparencia y participación, controlándose su cumplimiento e introduciendo mecanismos de control como los canales de denuncias internas.

En cualquier caso, la asistencia de un especialista en la materia resulta más que recomendable. Su ayuda optimizará tanto los tiempos como el alcance de la implantación del plan. Además, podrá ayudar a obtener ayuda institucional e incluso subvenciones.

En definitiva, los planes de igualdad presentan numerosas ventajas y, además, van a ser obligatorios en todas las pymes. Por tanto, lo mejor que puede hacer el empresario actual es ponerse en marcha e implementarlo antes de estar obligado legalmente a ello.